miércoles, 24 de febrero de 2016

YAIZA LA PEQUEÑA HEROINA

Existió una vez un país precioso donde convivían gente de todas clases y posiciones. Estaban rodeados de una bonita naturaleza con animales de todo tipo y vegetación variada. Entre los habitantes de este lugar no todos eran tan buenos ni sabían apreciar el maravilloso don que les había sido otorgado. Este era el caso de Marcelo,el dueño de una refinería de petróleo. Un hombre tacaño y egoísta al que le daba igual la hermosura que le rodeaba y que no estaba dispuesto a gastarse ni un céntimo en algún tipo de sistema para no contaminar.

Cuenta la historia que un día Marcelo se adentró en el mar y que su barco estaba cargado de bidones llenos de desperdicios para arrojarlos al agua, sabiendo los daños que podría ocasionar, comenzó a tirar uno por uno sonriéndose mientras lo hacía, cuando empezó a formarse un torbellino de grandes olas de las que surgió Neptuno, el gran dios del mar. Muy enfadado,le preguntó:

_¿Sabes lo que estás haciendo? Estás matando la flora y los animales del mar, muchos morirán con este vertido, otros enfermarán y cuando sean pescados, intoxicarán a las personas que los coman.
_ Bueno  ¿Y qué? Contestó Marcelo.
_¿Cómo? ¿Es que no te importa?_ Le replicó Neptuno.
_No, no me importa,  además, yo nunca como pescado.

Neptuno montó en ira y levantó una ola de más de dos metros  con la que envolvió el barco de Marcelo  y dijo:

_¡Por el poder de los dioses, te condeno por tu mala acción a que seas el ser más horrible de la Tierra, a que jamás puedas mirar el mar ni a nada que tenga su intenso azul! Si así lo hicieras, te convertirías en piedra.

Y dando un enorme soplo, destruyó el barco y envió sus astillas junto con Marcelo a una playa desierta.

Cuando este despertó, recordaba muy bien lo que Neptuno le había dicho y huyó de la cercanía del mar. A todos los lugares donde iba, la gente se asustaba de lo horrible que era, así se fue transformando en un ser agresivo y solitario. Un día, muerto de hambre vio a una pequeña niña que comía un bocadillo.

_¿Me das un poco?_ Preguntó Marcelo
_ Tengo hambre, mucho hambre.
_¡Eres feo y me das miedo!_ Gritaba la niña mientras corría y le dejaba allí hambriento.

Marcelo se enfadó mucho y decidió que si alguna vez volvía a encontrar un niño,lo mataría y se lo comería. Se fue al interior del país, instalándose en una cueva de un pequeño pueblo de la que nunca salía a las horas del día. Al caer la noche salía a cazar para alimentarse. En el pueblo corría la historia de un ser horrible que vivía en las montañas y que tenía hecha una jaula por si cazaba a algún niño para comérselo.
Así pasaron algunos años y la historia se empezó a convertir en una vieja leyenda de la que muchos no se acordaban.
Un buen día, un grupo de niños decidió salir de excursión a las montañas para conocer y disfrutar de la naturaleza.

_¿Jugamos al escondite?_Comentó Miguel, uno de los niños del grupo.
_ Bien, buena idea contestó Yaiza
_ Yo cuento y vosotros os escondéis.

Así comenzaron a jugar y divertirse, pero Laura, otra de las niñas, cometió el error, sin saberlo, de meterse dentro de la cueva donde vivía Marcelo, que al verla, tiró de su pelo y a la fuerza la metió en la jaula que tantos años llevaba guardando. Raúl, otro de los amigos del grupo que también había entrado a esconderse a la cueva, vio lo que estaba ocurriendo y salió huyendo para contarles a todos que el ser horrible de la leyenda existía y había capturado a Laura.
Todos salieron corriendo muy asustados menos la pequeña Yaiza, una niña algo tímida que tenía unos ojos de un intenso color azul como el mar. La pobre Yaiza también tenía miedo como los demás pero era una niña noble y muy amiga de sus amigos, y no quería dejar allí sola con aquel ser a Laura. Con mucho miedo, pero con gran entereza, Yaiza se fue metiendo en la cueva para intentar ayudar a su amiga.

Dentro de la cueva apenas se veía, todo estaba oscuro, por eso Yaiza no se dio cuenta de que Marcelo estaba escondido detrás de ella. Sintió su respiración en el cuello, se dio la vuelta muy despacio y aterrada, clavó su mirada en aquel ser tan horrible. Cuando Marcelo vio aquellos ojos tan hermosos se dio cuenta de su mala suerte, eran azules como el mar  y en ese mismo momento se convirtió en piedra. La niña no podía creer lo que había ocurrido y sin perder tiempo, liberó a Laura de la jaula.

Mientras tanto, fuera de la cueva, llegaba la gente del pueblo avisada por los demás niños, pero ya todo había pasado. Yaiza les contó cómo ocurrieron los hechos y todos empezaron a saltar de alegría y a felicitarla por su valentía. Se hizo una gran fiesta y en la plaza de aquel pueblo se colocó un placa en honor a la pequeña en la que decía:

 "A YAIZA, NUESTRA PEQUEÑA HEROÍNA, QUE CON SUS HERMOSOS OJOS AZULES HA TERMINADO CON EL HORRIBLE SER DE UNA LEYENDA".

Y así fue como en aquel precioso país ya todos respetaban y se alegraban del maravilloso don que tenían con la naturaleza. Nunca más nadie enfadó a los dioses y todos vivieron felices.

Deray

Cuento dedicado a mi hija Yaiza... Con tu luz iluminas mi estrella...








13 comentarios:

  1. Historia que enternece, relato, con espíritu mítico, contado con la naturalidad de un niño, que bien puede hacer parte de una antología infantil. MI abrazo. Carlos

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  2. Bonito cuento dedicado a tu hija, lleno de simbolismo y de buena intención. Un abrazo.

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  3. Hermoso cuento! los ojos de los niños nos liberan cada vez que los miramos.
    un abrazo

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  4. Precioso relato y lleno de una gran sensibilidad.
    Un abrazo.

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  5. Un hermoso relato donde la fuerza por vencer ante los obstáculos es más fuerte que el miedo.
    Besos

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  6. Un bellísimo relato.

    Lindas letras.
    Un beso y mis mejores deseos.

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  7. Qué bonito!!!

    Me ha encantado.
    Me has hecho sentirme niño.

    Gracias.

    Besos.

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  8. Bello relato Deray, hoy en día aún encontramos gente que no cuida su entorno, la bella naturaleza, pero pienso que la unión hace la fuerza y poco a poco se irán mentalizando...
    AquíbBastaron los ojos azules de Yaiza para terminar con ese terror que les amenazaba.

    Un fuerte abrazo.

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  9. Me alegro que te guste mis versos
    gracias Deray un beso tambien para ti.
    tu relato largo y precioso...pero siempre acaba bien ...
    besos

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  10. No podías dedicarle una cosa más bonita a tu hija. Eso si que es salir del corazón, y entrega de una madre a su hija. Seguro que siempre lo recordará y guardará como oro en paño.

    Besos.

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  11. Muy lindo, entrañable y delicado... te ha quedado perfecta tu dedicatoria.

    Abrazos.

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  12. Precioso, me has remontado a tiempos infantiles, gracias
    Hermosa hija tienes !!!!
    Cariños

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  13. Un cuento precioso muy bien narrado y con el valor añadido de haber sido inspirado por tu hija Yaiza,guapísima.Mi enhorabuena.

    Saludos.

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